
Su mujer, Victoria, debe de estar que se tira de los pelos. Después de años luchando por irse a vivir a Hollywood (su sueño desde que era una niña) ahora a su marido se le cruza el cable y decide que se va a Milán. Ella por supuesto le seguirá y suponemos que intentará afianzar su imagen de trendsetter ya que Italia es uno de los países con más tradición en moda y tendencias.
Sus hijos estarán con la cabeza como las maracas de Machín: Londres, Madrid, Los Ángeles… ahora Milán. A este ritmo, los pobres no podrán hacer amigos en ningún sitio. Menos mal que los padres tendrán dinero de sobra para poder pagarles unos buenos psicólogos.
