
La cuestión ha sido sujeto de debate en el Vaticano desde hace algún tiempo, desde que la frágil salud del Papa, de 84 años, le impide terminar sus discursos. El asunto surgió de nuevo ayer, cuando el Sumo Pontífice fue ingresado en el hospital por segunda vez este mes debido a un resfriado e intervenido quirúrgicamente para que una traqueotomía le ayude a respirar.
La operación, que consiste en la inserción de tubos respiratorios en su garganta, fue completamente satisfactoria, pero se espera que dificulte su capacidad de comunicarse, al menos durante un tiempo.
"Los médicos le han pedido que no hable", aseguró el subsecretario de la presidencia italiana, Gianni Letta, que visitó al Papa después de la operación. Letta aseguró que el Papa puede hablar, pero que los médicos le advirtieron que no lo hiciera.
A principios de este mes, durante la anterior hospitalización de Juan Pablo II, el prefecto del Tribunal vaticano aseguró que el Papa podría dirigir al Iglesia incluso si llegaba al punto en el que no pudiera hablar.
"Uno puede expresarse muy bien través de la escritura, y en cualquier caso también puede expresarse con gestos claros", añadió el pasado 8 de febrero el cardenal Mario Francesco Pompedda al periódico 'La Stampa'.
Sin embargo, el cardenal argentino Jorge Mejia declaró recientemente que la fragilidad creciente de la salud del Papa plantea un serio impedimento a su capacidad de dirigir al billón de católicos repartidos por el mundo.
Mejia, un antiguo compañero de clase en Roma de Juan Pablo II, dijo que el Papa "debe decidir cuándo sus condiciones física" le impiden "continuar más".
Fuente: iblnews.com
