
Amy se tornó violenta y empezó a soltar puñetazos contra todos los cámaras que habían a su alrededor mientras gritaba “¿Quién más quiere que le de?”. Según los testigos, la artista estaba fuera de sus casillas y bajo la influencia de las drogas y el alcohol.
Winehouse no podrá ver a su marido hasta dentro de 2 meses cuando termine el programa de rehabilitación al que está obligado a realizar si no quiere volver otra vez a la cárcel donde ha pasado casi un año encerrado.
