
Así eran los Homo sapiens, nuestros antepasados, muy distintos al hombre prehistórico que la mayoría imaginamos, garrote en mano. Lo dice todo un erudito en el tema, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos de Atapuerca (Burgos), mientras nos guía por su montaña sagrada, en otro tiempo rodeada de elefantes, rinocerontes y renos.
La excusa, su último libro y su primera novela, Al otro lado de la niebla. Las aventuras de un hombre en la edad de piedra (edit. Suma). Arsuaga abandona por esta vez el terreno científico para plegarse a la fantasía.
Nada es exacto. He querido captar la esencia de los paisajes, mitos, leyendas y tradiciones para contar la historia que contaría un chamán, un cuento sin prisas, degustado a lo largo de varias noches al calor de una hoguera», explica.
Estamos en la Cueva Mayor, única en el mundo, rodeados de restos del Paleolítico, del Neolítico, de la edad de Piedra…, uno de los escenarios que coge prestados para su relato. La historia transcurre durante la última glaciación, hace más de 20.000 años. No parece un entorno muy apetecible, pero Arsuaga, que ha recorrido el territorio en varios tiempos, asegura que «vivían mejor que las sociedades medievales, con una calidad de vida no superada hasta el siglo xx».
