
Miles son los creyentes en todo el mundo que cada año, bien en las fiestas judías bien en las cristianas, envían sus peticiones al Todopoderoso, con la esperanza de que, desde aquí, su voz se oiga más alto.
"A Dios", "A Jesús de Nazaret" o "A la atención de Dios", son algunos de los destinatarios que aparecen en las cientos de cartas que se acumulaban en las dos casillas que Dios tiene reservas en la Oficina de Correos israelí, una en hebreo y otra en inglés.
