
El detonante es la falta de luz, lo que hace que en el cerebro se genere menos serotonina, substancia que contribuye a vitalizar el ánimo.
La depresión invernal está considerada como una forma liviana de depresión aguda, que en Alemania afecta a cuatro millones de personas.
A diferencia de las otras formas de este mal, la depresión invernal no produce falta de apetito ni insomnio, sino que más bien abre las ganas de comer golosinas y de quedarse en la cama durmiendo.
Al margen de medicamentos al uso, la Asociación de Seguros Médicos recomienda recurrir a terapias de luz, salir a tomar el aire y moverse.
Las explicaciones de los expertos coinciden con la primera ola de frío invernal y nevadas del año en Alemania, que azota desde finales de la pasada semana el sur y que entretanto se ha extendido a todo el país.
